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ELECCIONES PRESIDENCIALES EN ESTADOS UNIDOS

ELECCIONES PRESIDENCIALES EN ESTADOS UNIDOS

En algo menos de dos días los estadounidenses habrán elegido al sucesor o sucesora de Barack Obaama para el mandato 2017-2021. Desde hace 170 años, las elecciones presidenciales tienen lugar por ley el martes posterior al primer lunes de novidescargaembre. Los candidatos del partido republicano y demócrata son por lo general los principales contendientes, pero es habitual la presentación de candidatos independientes o de otros partidos con mayor o menor fortuna. Este año 2016 además de Hillary Clinton (Partido Demócrata) y Donald Trump (Partido Republicano) se presentan Gary Johnson del Partido Libertario, Jill Stein del Partido Verde e independientes como Evan McMullin o Laurence Kotlikoff.

El sistema político norteamericano, a diferencia del nuestro de base parlamentaria, es presidencial, en tanto en cuanto el presidente es elegido por mandato popular. Eso sí, aunque se trate de un sistema presidencialista, la ciudadanía no elige directamente a su presidente. Se trata de una elección indirecta, pues cada estado tiene una serie de votos electorales o compromisarios dependiendo de su número de representantes en las dos cámaras legislativas norteamericanas: Congreso y Senado. Los ciudadanos votan por un solo candidato, que ha sido nominado por cada partido previamente tras un proceso de primarias, y el candidato que más respaldo popular tiene en cada estado consigue todos sus votos electorales. Al final del recuento, el candidato que más votos electorales consigue obtendrá la presidencia.

En total los 50 estados más Washington DC suman 538 compromisarios (número coincidente con los 100 senadores + 435 representantes + 3 delegados de Washington DC) que conforman el llamado Colegio Electoral. A cualquier candidato le bastan 270 para obtener la presidencia de forma automática. Normalmente el candidato con más votos electorales es también el que más apoyo popular consigue, pero no siempre ha sido así. Por ejemplo, en 2000 George W. Bush perdió en voto popular pero obtuvo más compromisarios que su contrincante Al Gore. En el improbable caso de que los dos candidatos empaten a 269 votos electorales, o ningún candidato alcance los 270 compromisarios, está previsto en la Constitución que sea el Congreso la institución que vote al futuro presidente. La combinación de congresistas de cada estado tiene derecho a un voto por estado, y la mayoría simple de estados daría un ganador. Estas situaciones solo han tenido lugar con Thomas Jefferson en 1801 y John Quincy Adams en 1825.

Los estados con más peso en el Colegio Electoral son California (55 compromisarios), Texas (38), Nueva York (29), Florida (29), Pensilvania (20), Illinois (20) y Ohio (18), y los que menos Alaska, Montana, Delaware, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Vermont, Wyoming y el Distrito de Columbia (Washington) que cuentan con 3 compromisarios. Vencer en varios de los estados de más peso electoral es clave para ganar la elección presidencial; algunos suelen siempre decantarse por uno de los dos partidos (Texas y Florida por los republicanos, California y Nueva York por los demócratas) no obstante otros como Illinois y Ohio pueden variar en sus preferencias.

Después de una larga campaña electoral la mayor parte de los sondeos apunta a una nueva victoria de los demócratas, aunque es probable que los resultados finales sean más ajustados que en anteriores comicios. Este año presenta dos grandes novedades, por un lado la posibilidad de que después de más de 200 años una mujer alcance por primera vez la presidencia, y por otro la irrupción contra todo pronóstico de un candidato absolutamente ajeno al establishment, cuyas posibilidades de victoria causan inquietud dentro y fuera del país. Pase lo que pase el 8 de Noviembre, podemos asegurar que estas elecciones de 2016 serán largamente recordadas.